Sinner gana Monte Carlo y recupera el número 1

Tensión en la Riviera

Carlos Alcaraz y Jannik Sinner llegaron a esta final empatados en algo que parece sacado de una película de Kubrick: 1.651 puntos construidos el uno contra el otro. Una cifra que habla de una rivalidad que no se explica en victorias o derrotas. Es algo más. También llegaron empatados en títulos: 26 cada uno. El que ganara sería número uno del mundo el lunes. Los dioses del tenis ya sabían que esto iba a ocurrir. Estaba escrito.

Primer set: cuando el control cambia de manos

El partido empezó con un gesto de autoridad de Alcaraz. Break en la primera oportunidad, 2-0, la sensación de que la tierra —esa tierra en la que nació— podía inclinar la balanza. Buscaba su quinto Masters 1000 en arcilla. Había en sus golpes una voluntad de imponer ritmo antes de que el partido se volviera otra cosa.

Pero Sinner no se puso nervioso. Devolvió el break de inmediato, como quien borra un número en la pizarra. Y a partir de ahí, el partido se volvió más incómodo para Alcaraz. Desde el banquillo, el entrenador Samuel Lopez le pedía al español algo más que golpes: “Agazapado y hacia adelante…segundo al cuerpo alguna vez…”. No era solo estrategia. Era una invitación a sorprender a un Sinner que imponía su juego.

Porque el italiano llevó el partido hacia un lugar muy concreto: el intercambio de revés a revés. Un terreno donde el margen se estrecha y la paciencia cobra mayor importancia. El viento, los 19 grados, la lentitud de la tarde monegasca conspiraba contra el murciano. El set se deslizó hasta el tiebreak. Y allí, donde el tenis se convierte en una serie de decisiones aisladas, Sinner fue más estable. Más limpio. Más frío. Con 5-6 abajo, Alcaraz notó la presión y cometió una doble falta. No fue solo un punto. Fue un claro reflejo de dónde estaba mentalmente.

Segundo set: del golpe al silencio

El segundo set empezó como el primero: Alcaraz golpeó primero. Break inicial con un punto —uno de los mejores del año— que parecía anunciar una reacción, una rebelión. Fue un espejismo. Porque a partir de ahí, el partido se le escapó por completo. Sinner ganó los últimos cinco juegos del partido como si nada. No jugó un tenis despampanante, no hubo épica. Solo una progresión inevitable hacia el cierre: 7-6(5), 6-3.

El significado: más allá del marcador

En ese cierre se acumuló todo. Jannik Sinner recuperaba el número uno del mundo. Superaba a Alcaraz en títulos (27 a 26) y encadenaba su cuarto Masters 1000 consecutivo. Y, quizá lo más significativo, conquistaba su primer gran título sobre tierra batida. El mismo jugador que hasta ahora tenía en el ATP 250 de Umag 2022 su único trofeo en arcilla, ahora reina en Monte Carlo.

El fondo del asunto: el territorio mental

El italiano ganó porque redujo el tenis de Carlitos. Redujo sus opciones. Redujo el ritmo. Redujo la pista a un espacio cada vez más estrecho donde cada error pesa el doble. Y cuando el tenis se convierte en eso —cuando ves la pista pequeña—, normalmente el jugador que duda pierde. El domingo Alcaraz dudó lo justo. Sinner, no. Por eso, a día de hoy, es el mejor tenista del mundo.

Viva el tenis.

Sinner gana Monte Carlo y recupera el número 1

Tensión en la Riviera

Carlos Alcaraz y Jannik Sinner llegaron a esta final empatados en algo que parece sacado de una película de Kubrick: 1.651 puntos construidos el uno contra el otro. Una cifra que habla de una rivalidad que no se explica en victorias o derrotas. Es algo más. También llegaron empatados en títulos: 26 cada uno. El que ganara sería número uno del mundo el lunes. Los dioses del tenis ya sabían que esto iba a ocurrir. Estaba escrito.

Primer set: cuando el control cambia de manos

El partido empezó con un gesto de autoridad de Alcaraz. Break en la primera oportunidad, 2-0, la sensación de que la tierra —esa tierra en la que nació— podía inclinar la balanza. Buscaba su quinto Masters 1000 en arcilla. Había en sus golpes una voluntad de imponer ritmo antes de que el partido se volviera otra cosa.

Pero Sinner no se puso nervioso. Devolvió el break de inmediato, como quien borra un número en la pizarra. Y a partir de ahí, el partido se volvió más incómodo para Alcaraz. Desde el banquillo, el entrenador Samuel Lopez le pedía al español algo más que golpes: “Agazapado y hacia adelante…segundo al cuerpo alguna vez…”. No era solo estrategia. Era una invitación a sorprender a un Sinner que imponía su juego.

Porque el italiano llevó el partido hacia un lugar muy concreto: el intercambio de revés a revés. Un terreno donde el margen se estrecha y la paciencia cobra mayor importancia. El viento, los 19 grados, la lentitud de la tarde monegasca conspiraba contra el murciano. El set se deslizó hasta el tiebreak. Y allí, donde el tenis se convierte en una serie de decisiones aisladas, Sinner fue más estable. Más limpio. Más frío. Con 5-6 abajo, Alcaraz notó la presión y cometió una doble falta. No fue solo un punto. Fue un claro reflejo de dónde estaba mentalmente.

Segundo set: del golpe al silencio

El segundo set empezó como el primero: Alcaraz golpeó primero. Break inicial con un punto —uno de los mejores del año— que parecía anunciar una reacción, una rebelión. Fue un espejismo. Porque a partir de ahí, el partido se le escapó por completo. Sinner ganó los últimos cinco juegos del partido como si nada. No jugó un tenis despampanante, no hubo épica. Solo una progresión inevitable hacia el cierre: 7-6(5), 6-3.

El significado: más allá del marcador

En ese cierre se acumuló todo. Jannik Sinner recuperaba el número uno del mundo. Superaba a Alcaraz en títulos (27 a 26) y encadenaba su cuarto Masters 1000 consecutivo. Y, quizá lo más significativo, conquistaba su primer gran título sobre tierra batida. El mismo jugador que hasta ahora tenía en el ATP 250 de Umag 2022 su único trofeo en arcilla, ahora reina en Monte Carlo.

El fondo del asunto: el territorio mental

El italiano ganó porque redujo el tenis de Carlitos. Redujo sus opciones. Redujo el ritmo. Redujo la pista a un espacio cada vez más estrecho donde cada error pesa el doble. Y cuando el tenis se convierte en eso —cuando ves la pista pequeña—, normalmente el jugador que duda pierde. El domingo Alcaraz dudó lo justo. Sinner, no. Por eso, a día de hoy, es el mejor tenista del mundo.

Viva el tenis.

Sinner gana Monte Carlo y recupera el número 1

Tensión en la Riviera

Carlos Alcaraz y Jannik Sinner llegaron a esta final empatados en algo que parece sacado de una película de Kubrick: 1.651 puntos construidos el uno contra el otro. Una cifra que habla de una rivalidad que no se explica en victorias o derrotas. Es algo más. También llegaron empatados en títulos: 26 cada uno. El que ganara sería número uno del mundo el lunes. Los dioses del tenis ya sabían que esto iba a ocurrir. Estaba escrito.

Primer set: cuando el control cambia de manos

El partido empezó con un gesto de autoridad de Alcaraz. Break en la primera oportunidad, 2-0, la sensación de que la tierra —esa tierra en la que nació— podía inclinar la balanza. Buscaba su quinto Masters 1000 en arcilla. Había en sus golpes una voluntad de imponer ritmo antes de que el partido se volviera otra cosa.

Pero Sinner no se puso nervioso. Devolvió el break de inmediato, como quien borra un número en la pizarra. Y a partir de ahí, el partido se volvió más incómodo para Alcaraz. Desde el banquillo, el entrenador Samuel Lopez le pedía al español algo más que golpes: “Agazapado y hacia adelante…segundo al cuerpo alguna vez…”. No era solo estrategia. Era una invitación a sorprender a un Sinner que imponía su juego.

Porque el italiano llevó el partido hacia un lugar muy concreto: el intercambio de revés a revés. Un terreno donde el margen se estrecha y la paciencia cobra mayor importancia. El viento, los 19 grados, la lentitud de la tarde monegasca conspiraba contra el murciano. El set se deslizó hasta el tiebreak. Y allí, donde el tenis se convierte en una serie de decisiones aisladas, Sinner fue más estable. Más limpio. Más frío. Con 5-6 abajo, Alcaraz notó la presión y cometió una doble falta. No fue solo un punto. Fue un claro reflejo de dónde estaba mentalmente.

Segundo set: del golpe al silencio

El segundo set empezó como el primero: Alcaraz golpeó primero. Break inicial con un punto —uno de los mejores del año— que parecía anunciar una reacción, una rebelión. Fue un espejismo. Porque a partir de ahí, el partido se le escapó por completo. Sinner ganó los últimos cinco juegos del partido como si nada. No jugó un tenis despampanante, no hubo épica. Solo una progresión inevitable hacia el cierre: 7-6(5), 6-3.

El significado: más allá del marcador

En ese cierre se acumuló todo. Jannik Sinner recuperaba el número uno del mundo. Superaba a Alcaraz en títulos (27 a 26) y encadenaba su cuarto Masters 1000 consecutivo. Y, quizá lo más significativo, conquistaba su primer gran título sobre tierra batida. El mismo jugador que hasta ahora tenía en el ATP 250 de Umag 2022 su único trofeo en arcilla, ahora reina en Monte Carlo.

El fondo del asunto: el territorio mental

El italiano ganó porque redujo el tenis de Carlitos. Redujo sus opciones. Redujo el ritmo. Redujo la pista a un espacio cada vez más estrecho donde cada error pesa el doble. Y cuando el tenis se convierte en eso —cuando ves la pista pequeña—, normalmente el jugador que duda pierde. El domingo Alcaraz dudó lo justo. Sinner, no. Por eso, a día de hoy, es el mejor tenista del mundo.

Viva el tenis.

15 abr 2026

3 min lectura

España, a las finales de la Billie Jean King Cup

Una eliminatoria trampa

España partía, por nivel y por historia, como la clara favorita en su duelo ante Eslovenia. Sin embargo, las circunstancias facilitiban que la selección eslovena nos mirara directamente a los ojos: ninguna de las mejores tenistas españolas por ránking iban a participar de esta ronda. No contábamos ni con Cristina Bucșa (lesión), ni con Jéssica Bouzas o Paula Badosa, por necesidades propias comunicadas previamente al equipo. Además, jugábamos en suelo esloveno.

Frente a este contexto, Carla Suárez, capitana de la Selección, convocaba una plantilla que mezcla veteranía y experiencia, con ilusión y proyección. Todo un acierto a la vista de los resultados.

Viernes con tablas en el marcador

Kaitlin Quevedo iba a ser la elegida para empezar la eliminatoria, y lo haría debutando con España. En frente, Tamara Zidanšek no le pondría las cosas nada fáciles. La eslovena se llevó el primer set a pesar de la igualdad en los puntos, pero todo cambió cuando en el segundo parcial se juntaron dos cosas: una versión más agresiva de Kaitlin y los primeros indicios de que Zidansek se terminaría retirando. Así fue y España se anotó el primer tanto.

Para defender el segundo punto la elegida fue Leyre Romero. Su oponente, Veronika Erjavec, ya le había ganado este año y…no solo a ella, también a otras dos convocadas por España, la propia Kaitlin y Guiomar Maristany, hace sólo dos semanas. Y pronto demostró el porqué. Aunque Leyre tuvo sus opciones, Erjavec, con un tren superior e inferior muy potentes, dictó la gran mayoría de los puntos hasta llevarse el gato al agua. Eslovenia ponía el empate.

Punto de oro en dobles con jerarquía

Esta tarde se iba a definir quién pasaba a la fase final y el tercer punto se jugaría en el formato de dobles. Aliona Bolsova, que jugaba su último partido representando a España, saltaba a pista junto a Sara Sorribes, toda una experta en dobles. Lo hacían por cieto, por primera vez en su carrera. Eslovenia hacía un cambio de última hora e incluía a Erjavec junto a Nika Radišić, su mejor doblista.

El partido empezó con muchas dudas para nuestra pareja, con Radišić dominando la red y Aliona muy exigida en el fondo por Erjavec. Pero cuando parecía que el primer set iba a ser de las eslovenas, apareció la mejor versión de Sara, que empezó a decidir cada punto de todas las maneras: voleando en la red, cambiando alturas desde el fondo, o defendiendo con esa garra que la caracteriza. Poco a poco, la pareja española empezó a darle la vuelta al set tenística y emocionalmente. Aliona se vino arriba empujada por su compañera y remató el set con una volea a dos manos. En el segundo parcial, las españolas no hicieron si no hurgar en la herida hasta ganar el tercer punto. Era el 2-1 .

Quevedo desatada, y España a la final

Carla apostó para un punto decisivo de nuevo por Quevedo. La tenista de 20 años había ofrecido una buena versión en el primer punto y se sentía con confianza. Erjavec, la jugadora más utilizada por Eslovenia, sería su rival. Venía de ganarle fácilmente en su último encuentro, e iniciado el mismo, podíamos pensar que iba a ser de nuevo así.

Kaitlin perdió hasta dos veces seguidas su servicio y vio un amenazante marcador de 1-4, pero algo cambió a partir de ese momento. La jugadora canaria estaba defendiendo en exceso, como le pasara ante Zidansek en su primer partido, y empezó a añadir a sus golpes un puntito más de explosividad. Golpeando de arriba a abajo cuando podía y defendiendo cuando tocaba, fue arañando juegos hasta poner el empate y forzar el tie-break, donde se impuso por 7-4 asestando un mazazo durísimo a la eslovena que, desfondada por la acumulación de partidos y con la confianza por los suelos, nada pudo hacer ante una Kaitlin que no le dio oportunidad alguna. 7-6(4), 6-2 y España clasificaba por 3-1.

Una despedida soñada

La eliminatoria tuvo un feliz y emotivo final. Con un billete asegurado para Shenzhen, el trabajo estaba hecho y sólo quedaba celebrar. Pero no sólo el resultado, también la exitosa carrera de nuestra querida Aliona Bolsova, que afirmaba personalmente despedirse de la selección. Pondrá punto y final a su carrera en el WTA 125 de La Bisbal a finales de este mes. Enhorabuena a Aliona y enhorabuena a Carla por el resultado con este grupo de jugadoras. ¿Y si es la Billie Jean King Cup del pueblo?

11 abr 2026

4 min lectura

Alcaraz disipa las dudas y derrota con contundencia a Bublik

Vuelve a dejar claro por qué es el vigente campeón de Montecarlo

Tras haber sembrado algunas cuestiones sobre su juego en el partido ante Etcheverry, el murciano ha vencido a Bublik en poco más de una hora para sellar su pase a las semifinales. El kazajo, que llegaba tras mostrar solidez en sus encuentros anteriores, no ha mostrado respuesta ante el dominio del español.

Ahora la vista está puesta en los dos grandes partidos en el Principado. Jannik Sinner, el gran aspirante a verdugo, ha hecho los deberes venciendo a Auger-Aliassime. Si ambos pasan sus pruebas en semifinales, podríamos estar ante una final que decidirá el número uno en Mónaco.

El dominio del español

Carlos comenzó verdaderamente inspirado, rompiendo el saque al kazajo en el primer juego del partido. Una de las mayores armas de Bublik era sin duda su servicio, que Alcaraz supo neutralizar desde el inicio. No obstante, Alex se recompuso rápidamente y devolvió el “break” al murciano. Lo que Bublik no sabía era el recital que iba a ofrecer Alcaraz al resto.

Desde el 3-2 que puso al kazajo por delante en la primera manga, Bublik no volvió a ganar ni un solo juego. Alcaraz rompió su servicio en dos ocasiones para cerrar la primera manga por 6-3 y cerró de manera contundente con un 6-0 final en la segunda. Fueron 10 juegos consecutivos del murciano, hasta cinco roturas seguidas ante uno de los mejores sacadores del circuito.

El recital de Alcaraz al resto

Los datos son reveladores: 31 puntos al resto del murciano, por los 16 de Bublik. En cada peloteo de media y larga duración, Alcaraz ejercía una presión inabarcable para el kazajo. ‘Sascha’ solo pudo ganar el 39% de los puntos con su primer saque, cuando su media se sitúa en un 76% este año. Bublik pudo únicamente hacer dos saques directos en todo el encuentro, cuando su media este año es de 10.

Asimismo, el español también practicó su mejor tenis al servicio, con un 68% de puntos ganados con su primer saque. Este nivel de presión al resto convierte al español en el rival a batir en esta gira de tierra batida. Son 16 los encuentros consecutivos que ha ganado sobre arcilla, y solo Holger Rune ha podido ganarle en esta superficie desde 2024.

Jannik Sinner, el aspirante

No obstante, si existe un hombre capaz de parar a Alcaraz, ese es Jannik Sinner. Con la sanción que le mantuvo 3 meses apartado de las pistas el pasado año, el italiano ha aprovechado para colocarse a menos de 1000 puntos del número 1. Ya ganó Indian Wells y Miami, y no parece aflojar el ritmo en Montecarlo. Son ya 20 las victorias consecutivas de Jannik en Másters 1000, que ha ganado 40 de los últimos 41 sets disputados en esta categoría.

Se medirá a Zverev en semifinales buscando un histórico pase a la final en el Principado. Si Alcaraz hace lo propio frente al ganador del Vacherot-De Miñaur, ambos astros se medirían este domingo en la pista Rainier III por el número 1 del ranking. Sería la mejor manera de finalizar este Masters 1000 de Montecarlo.

10 abr 2026

3 min lectura

Sinner vence con autoridad y acecha el número 1

Suma y sigue a lo suyo el número dos

Si alguien pensaba que a Jannik Sinner le iba a pesar el cansancio tras el susto ante Tomas Machac, es que no suele prestar atención al circuito. El italiano suma su victoria consecutiva número 20 en Masters 1000, una cifra que solo habían alcanzado las leyendas del Big Three, y deja a Carlos Alcaraz sintiendo su aliento a escasos 240 puntos de distancia.

El italiano, que parece jugar con un joystick, ganó con una facilidad imponente a Félix Auger-Aliassime (6-3 y 6-4) en apenas una hora y media de juego preciso. No fue un partido, fue un mensaje: Sinner ya no solo golpea plano; ahora tira dejadas y se mueve por la tierra batida de Montecarlo como si fuese su casa (bueno, técnicamente vive allí).

El club de los 20: solo apto para algunos

Con este triunfo, Sinner ha cruzado una frontera que separa a los buenos de los inmortales. Ya son 20 victorias seguidas en torneos Masters 1000, igualando los registros de Novak Djokovic, Rafael Nadal y Roger Federer. El transalpino, que viene de reventar el 'Sunshine Double' en Indian Wells y Miami, tiene ahora entre ceja y ceja el récord histórico de 31 victorias del serbio. Su balance de 22-2 este año es, sencillamente, una locura.

Alcaraz, mira el retrovisor

La victoria no solo tiene valor estadístico. Sinner ha recortado la distancia con Carlos Alcaraz a 240 puntos. Si el italiano termina levantando el trofeo en el Principado, le arrebatará el número uno mundial al murciano, independientemente de lo que haga "Carlitos" en sus próximos duelos. El desempate por la cima del tenis está al rojo vivo, con ambos empatados actualmente en 66 semanas en lo más alto.

Zverev, la próxima víctima (o el último muro)

Este sábado, las semifinales nos regalarán un duelo de alto voltaje contra Alexander Zverev. El alemán tuvo que sudar la gota gorda para frenar al joven brasileño Joao Fonseca en casi tres horas, mientras Sinner ultimaba su preparación en el vestuario. Aunque el historial en tierra batida está empatado (1-1), el italiano le ha ganado al teutón las últimas siete veces que se han visto las caras.

¿Será Zverev capaz de frenar al "rodillo" de San Cándido o veremos a Sinner reclamando su corona el domingo? Lo que está claro es que, en este nivel de solidez, apostar contra el italiano es deporte de riesgo.

10 abr 2026

2 min lectura

Sinner gana Monte Carlo y recupera el número 1

Tensión en la Riviera

Carlos Alcaraz y Jannik Sinner llegaron a esta final empatados en algo que parece sacado de una película de Kubrick: 1.651 puntos construidos el uno contra el otro. Una cifra que habla de una rivalidad que no se explica en victorias o derrotas. Es algo más. También llegaron empatados en títulos: 26 cada uno. El que ganara sería número uno del mundo el lunes. Los dioses del tenis ya sabían que esto iba a ocurrir. Estaba escrito.

Primer set: cuando el control cambia de manos

El partido empezó con un gesto de autoridad de Alcaraz. Break en la primera oportunidad, 2-0, la sensación de que la tierra —esa tierra en la que nació— podía inclinar la balanza. Buscaba su quinto Masters 1000 en arcilla. Había en sus golpes una voluntad de imponer ritmo antes de que el partido se volviera otra cosa.

Pero Sinner no se puso nervioso. Devolvió el break de inmediato, como quien borra un número en la pizarra. Y a partir de ahí, el partido se volvió más incómodo para Alcaraz. Desde el banquillo, el entrenador Samuel Lopez le pedía al español algo más que golpes: “Agazapado y hacia adelante…segundo al cuerpo alguna vez…”. No era solo estrategia. Era una invitación a sorprender a un Sinner que imponía su juego.

Porque el italiano llevó el partido hacia un lugar muy concreto: el intercambio de revés a revés. Un terreno donde el margen se estrecha y la paciencia cobra mayor importancia. El viento, los 19 grados, la lentitud de la tarde monegasca conspiraba contra el murciano. El set se deslizó hasta el tiebreak. Y allí, donde el tenis se convierte en una serie de decisiones aisladas, Sinner fue más estable. Más limpio. Más frío. Con 5-6 abajo, Alcaraz notó la presión y cometió una doble falta. No fue solo un punto. Fue un claro reflejo de dónde estaba mentalmente.

Segundo set: del golpe al silencio

El segundo set empezó como el primero: Alcaraz golpeó primero. Break inicial con un punto —uno de los mejores del año— que parecía anunciar una reacción, una rebelión. Fue un espejismo. Porque a partir de ahí, el partido se le escapó por completo. Sinner ganó los últimos cinco juegos del partido como si nada. No jugó un tenis despampanante, no hubo épica. Solo una progresión inevitable hacia el cierre: 7-6(5), 6-3.

El significado: más allá del marcador

En ese cierre se acumuló todo. Jannik Sinner recuperaba el número uno del mundo. Superaba a Alcaraz en títulos (27 a 26) y encadenaba su cuarto Masters 1000 consecutivo. Y, quizá lo más significativo, conquistaba su primer gran título sobre tierra batida. El mismo jugador que hasta ahora tenía en el ATP 250 de Umag 2022 su único trofeo en arcilla, ahora reina en Monte Carlo.

El fondo del asunto: el territorio mental

El italiano ganó porque redujo el tenis de Carlitos. Redujo sus opciones. Redujo el ritmo. Redujo la pista a un espacio cada vez más estrecho donde cada error pesa el doble. Y cuando el tenis se convierte en eso —cuando ves la pista pequeña—, normalmente el jugador que duda pierde. El domingo Alcaraz dudó lo justo. Sinner, no. Por eso, a día de hoy, es el mejor tenista del mundo.

Viva el tenis.

España, a las finales de la Billie Jean King Cup

Una eliminatoria trampa

España partía, por nivel y por historia, como la clara favorita en su duelo ante Eslovenia. Sin embargo, las circunstancias facilitiban que la selección eslovena nos mirara directamente a los ojos: ninguna de las mejores tenistas españolas por ránking iban a participar de esta ronda. No contábamos ni con Cristina Bucșa (lesión), ni con Jéssica Bouzas o Paula Badosa, por necesidades propias comunicadas previamente al equipo. Además, jugábamos en suelo esloveno.

Frente a este contexto, Carla Suárez, capitana de la Selección, convocaba una plantilla que mezcla veteranía y experiencia, con ilusión y proyección. Todo un acierto a la vista de los resultados.

Viernes con tablas en el marcador

Kaitlin Quevedo iba a ser la elegida para empezar la eliminatoria, y lo haría debutando con España. En frente, Tamara Zidanšek no le pondría las cosas nada fáciles. La eslovena se llevó el primer set a pesar de la igualdad en los puntos, pero todo cambió cuando en el segundo parcial se juntaron dos cosas: una versión más agresiva de Kaitlin y los primeros indicios de que Zidansek se terminaría retirando. Así fue y España se anotó el primer tanto.

Para defender el segundo punto la elegida fue Leyre Romero. Su oponente, Veronika Erjavec, ya le había ganado este año y…no solo a ella, también a otras dos convocadas por España, la propia Kaitlin y Guiomar Maristany, hace sólo dos semanas. Y pronto demostró el porqué. Aunque Leyre tuvo sus opciones, Erjavec, con un tren superior e inferior muy potentes, dictó la gran mayoría de los puntos hasta llevarse el gato al agua. Eslovenia ponía el empate.

Punto de oro en dobles con jerarquía

Esta tarde se iba a definir quién pasaba a la fase final y el tercer punto se jugaría en el formato de dobles. Aliona Bolsova, que jugaba su último partido representando a España, saltaba a pista junto a Sara Sorribes, toda una experta en dobles. Lo hacían por cieto, por primera vez en su carrera. Eslovenia hacía un cambio de última hora e incluía a Erjavec junto a Nika Radišić, su mejor doblista.

El partido empezó con muchas dudas para nuestra pareja, con Radišić dominando la red y Aliona muy exigida en el fondo por Erjavec. Pero cuando parecía que el primer set iba a ser de las eslovenas, apareció la mejor versión de Sara, que empezó a decidir cada punto de todas las maneras: voleando en la red, cambiando alturas desde el fondo, o defendiendo con esa garra que la caracteriza. Poco a poco, la pareja española empezó a darle la vuelta al set tenística y emocionalmente. Aliona se vino arriba empujada por su compañera y remató el set con una volea a dos manos. En el segundo parcial, las españolas no hicieron si no hurgar en la herida hasta ganar el tercer punto. Era el 2-1 .

Quevedo desatada, y España a la final

Carla apostó para un punto decisivo de nuevo por Quevedo. La tenista de 20 años había ofrecido una buena versión en el primer punto y se sentía con confianza. Erjavec, la jugadora más utilizada por Eslovenia, sería su rival. Venía de ganarle fácilmente en su último encuentro, e iniciado el mismo, podíamos pensar que iba a ser de nuevo así.

Kaitlin perdió hasta dos veces seguidas su servicio y vio un amenazante marcador de 1-4, pero algo cambió a partir de ese momento. La jugadora canaria estaba defendiendo en exceso, como le pasara ante Zidansek en su primer partido, y empezó a añadir a sus golpes un puntito más de explosividad. Golpeando de arriba a abajo cuando podía y defendiendo cuando tocaba, fue arañando juegos hasta poner el empate y forzar el tie-break, donde se impuso por 7-4 asestando un mazazo durísimo a la eslovena que, desfondada por la acumulación de partidos y con la confianza por los suelos, nada pudo hacer ante una Kaitlin que no le dio oportunidad alguna. 7-6(4), 6-2 y España clasificaba por 3-1.

Una despedida soñada

La eliminatoria tuvo un feliz y emotivo final. Con un billete asegurado para Shenzhen, el trabajo estaba hecho y sólo quedaba celebrar. Pero no sólo el resultado, también la exitosa carrera de nuestra querida Aliona Bolsova, que afirmaba personalmente despedirse de la selección. Pondrá punto y final a su carrera en el WTA 125 de La Bisbal a finales de este mes. Enhorabuena a Aliona y enhorabuena a Carla por el resultado con este grupo de jugadoras. ¿Y si es la Billie Jean King Cup del pueblo?

Alcaraz disipa las dudas y derrota con contundencia a Bublik

Vuelve a dejar claro por qué es el vigente campeón de Montecarlo

Tras haber sembrado algunas cuestiones sobre su juego en el partido ante Etcheverry, el murciano ha vencido a Bublik en poco más de una hora para sellar su pase a las semifinales. El kazajo, que llegaba tras mostrar solidez en sus encuentros anteriores, no ha mostrado respuesta ante el dominio del español.

Ahora la vista está puesta en los dos grandes partidos en el Principado. Jannik Sinner, el gran aspirante a verdugo, ha hecho los deberes venciendo a Auger-Aliassime. Si ambos pasan sus pruebas en semifinales, podríamos estar ante una final que decidirá el número uno en Mónaco.

El dominio del español

Carlos comenzó verdaderamente inspirado, rompiendo el saque al kazajo en el primer juego del partido. Una de las mayores armas de Bublik era sin duda su servicio, que Alcaraz supo neutralizar desde el inicio. No obstante, Alex se recompuso rápidamente y devolvió el “break” al murciano. Lo que Bublik no sabía era el recital que iba a ofrecer Alcaraz al resto.

Desde el 3-2 que puso al kazajo por delante en la primera manga, Bublik no volvió a ganar ni un solo juego. Alcaraz rompió su servicio en dos ocasiones para cerrar la primera manga por 6-3 y cerró de manera contundente con un 6-0 final en la segunda. Fueron 10 juegos consecutivos del murciano, hasta cinco roturas seguidas ante uno de los mejores sacadores del circuito.

El recital de Alcaraz al resto

Los datos son reveladores: 31 puntos al resto del murciano, por los 16 de Bublik. En cada peloteo de media y larga duración, Alcaraz ejercía una presión inabarcable para el kazajo. ‘Sascha’ solo pudo ganar el 39% de los puntos con su primer saque, cuando su media se sitúa en un 76% este año. Bublik pudo únicamente hacer dos saques directos en todo el encuentro, cuando su media este año es de 10.

Asimismo, el español también practicó su mejor tenis al servicio, con un 68% de puntos ganados con su primer saque. Este nivel de presión al resto convierte al español en el rival a batir en esta gira de tierra batida. Son 16 los encuentros consecutivos que ha ganado sobre arcilla, y solo Holger Rune ha podido ganarle en esta superficie desde 2024.

Jannik Sinner, el aspirante

No obstante, si existe un hombre capaz de parar a Alcaraz, ese es Jannik Sinner. Con la sanción que le mantuvo 3 meses apartado de las pistas el pasado año, el italiano ha aprovechado para colocarse a menos de 1000 puntos del número 1. Ya ganó Indian Wells y Miami, y no parece aflojar el ritmo en Montecarlo. Son ya 20 las victorias consecutivas de Jannik en Másters 1000, que ha ganado 40 de los últimos 41 sets disputados en esta categoría.

Se medirá a Zverev en semifinales buscando un histórico pase a la final en el Principado. Si Alcaraz hace lo propio frente al ganador del Vacherot-De Miñaur, ambos astros se medirían este domingo en la pista Rainier III por el número 1 del ranking. Sería la mejor manera de finalizar este Masters 1000 de Montecarlo.

Sinner vence con autoridad y acecha el número 1

Suma y sigue a lo suyo el número dos

Si alguien pensaba que a Jannik Sinner le iba a pesar el cansancio tras el susto ante Tomas Machac, es que no suele prestar atención al circuito. El italiano suma su victoria consecutiva número 20 en Masters 1000, una cifra que solo habían alcanzado las leyendas del Big Three, y deja a Carlos Alcaraz sintiendo su aliento a escasos 240 puntos de distancia.

El italiano, que parece jugar con un joystick, ganó con una facilidad imponente a Félix Auger-Aliassime (6-3 y 6-4) en apenas una hora y media de juego preciso. No fue un partido, fue un mensaje: Sinner ya no solo golpea plano; ahora tira dejadas y se mueve por la tierra batida de Montecarlo como si fuese su casa (bueno, técnicamente vive allí).

El club de los 20: solo apto para algunos

Con este triunfo, Sinner ha cruzado una frontera que separa a los buenos de los inmortales. Ya son 20 victorias seguidas en torneos Masters 1000, igualando los registros de Novak Djokovic, Rafael Nadal y Roger Federer. El transalpino, que viene de reventar el 'Sunshine Double' en Indian Wells y Miami, tiene ahora entre ceja y ceja el récord histórico de 31 victorias del serbio. Su balance de 22-2 este año es, sencillamente, una locura.

Alcaraz, mira el retrovisor

La victoria no solo tiene valor estadístico. Sinner ha recortado la distancia con Carlos Alcaraz a 240 puntos. Si el italiano termina levantando el trofeo en el Principado, le arrebatará el número uno mundial al murciano, independientemente de lo que haga "Carlitos" en sus próximos duelos. El desempate por la cima del tenis está al rojo vivo, con ambos empatados actualmente en 66 semanas en lo más alto.

Zverev, la próxima víctima (o el último muro)

Este sábado, las semifinales nos regalarán un duelo de alto voltaje contra Alexander Zverev. El alemán tuvo que sudar la gota gorda para frenar al joven brasileño Joao Fonseca en casi tres horas, mientras Sinner ultimaba su preparación en el vestuario. Aunque el historial en tierra batida está empatado (1-1), el italiano le ha ganado al teutón las últimas siete veces que se han visto las caras.

¿Será Zverev capaz de frenar al "rodillo" de San Cándido o veremos a Sinner reclamando su corona el domingo? Lo que está claro es que, en este nivel de solidez, apostar contra el italiano es deporte de riesgo.

Sinner gana Monte Carlo y recupera el número 1

Tensión en la Riviera

Carlos Alcaraz y Jannik Sinner llegaron a esta final empatados en algo que parece sacado de una película de Kubrick: 1.651 puntos construidos el uno contra el otro. Una cifra que habla de una rivalidad que no se explica en victorias o derrotas. Es algo más. También llegaron empatados en títulos: 26 cada uno. El que ganara sería número uno del mundo el lunes. Los dioses del tenis ya sabían que esto iba a ocurrir. Estaba escrito.

Primer set: cuando el control cambia de manos

El partido empezó con un gesto de autoridad de Alcaraz. Break en la primera oportunidad, 2-0, la sensación de que la tierra —esa tierra en la que nació— podía inclinar la balanza. Buscaba su quinto Masters 1000 en arcilla. Había en sus golpes una voluntad de imponer ritmo antes de que el partido se volviera otra cosa.

Pero Sinner no se puso nervioso. Devolvió el break de inmediato, como quien borra un número en la pizarra. Y a partir de ahí, el partido se volvió más incómodo para Alcaraz. Desde el banquillo, el entrenador Samuel Lopez le pedía al español algo más que golpes: “Agazapado y hacia adelante…segundo al cuerpo alguna vez…”. No era solo estrategia. Era una invitación a sorprender a un Sinner que imponía su juego.

Porque el italiano llevó el partido hacia un lugar muy concreto: el intercambio de revés a revés. Un terreno donde el margen se estrecha y la paciencia cobra mayor importancia. El viento, los 19 grados, la lentitud de la tarde monegasca conspiraba contra el murciano. El set se deslizó hasta el tiebreak. Y allí, donde el tenis se convierte en una serie de decisiones aisladas, Sinner fue más estable. Más limpio. Más frío. Con 5-6 abajo, Alcaraz notó la presión y cometió una doble falta. No fue solo un punto. Fue un claro reflejo de dónde estaba mentalmente.

Segundo set: del golpe al silencio

El segundo set empezó como el primero: Alcaraz golpeó primero. Break inicial con un punto —uno de los mejores del año— que parecía anunciar una reacción, una rebelión. Fue un espejismo. Porque a partir de ahí, el partido se le escapó por completo. Sinner ganó los últimos cinco juegos del partido como si nada. No jugó un tenis despampanante, no hubo épica. Solo una progresión inevitable hacia el cierre: 7-6(5), 6-3.

El significado: más allá del marcador

En ese cierre se acumuló todo. Jannik Sinner recuperaba el número uno del mundo. Superaba a Alcaraz en títulos (27 a 26) y encadenaba su cuarto Masters 1000 consecutivo. Y, quizá lo más significativo, conquistaba su primer gran título sobre tierra batida. El mismo jugador que hasta ahora tenía en el ATP 250 de Umag 2022 su único trofeo en arcilla, ahora reina en Monte Carlo.

El fondo del asunto: el territorio mental

El italiano ganó porque redujo el tenis de Carlitos. Redujo sus opciones. Redujo el ritmo. Redujo la pista a un espacio cada vez más estrecho donde cada error pesa el doble. Y cuando el tenis se convierte en eso —cuando ves la pista pequeña—, normalmente el jugador que duda pierde. El domingo Alcaraz dudó lo justo. Sinner, no. Por eso, a día de hoy, es el mejor tenista del mundo.

Viva el tenis.

España, a las finales de la Billie Jean King Cup

Una eliminatoria trampa

España partía, por nivel y por historia, como la clara favorita en su duelo ante Eslovenia. Sin embargo, las circunstancias facilitiban que la selección eslovena nos mirara directamente a los ojos: ninguna de las mejores tenistas españolas por ránking iban a participar de esta ronda. No contábamos ni con Cristina Bucșa (lesión), ni con Jéssica Bouzas o Paula Badosa, por necesidades propias comunicadas previamente al equipo. Además, jugábamos en suelo esloveno.

Frente a este contexto, Carla Suárez, capitana de la Selección, convocaba una plantilla que mezcla veteranía y experiencia, con ilusión y proyección. Todo un acierto a la vista de los resultados.

Viernes con tablas en el marcador

Kaitlin Quevedo iba a ser la elegida para empezar la eliminatoria, y lo haría debutando con España. En frente, Tamara Zidanšek no le pondría las cosas nada fáciles. La eslovena se llevó el primer set a pesar de la igualdad en los puntos, pero todo cambió cuando en el segundo parcial se juntaron dos cosas: una versión más agresiva de Kaitlin y los primeros indicios de que Zidansek se terminaría retirando. Así fue y España se anotó el primer tanto.

Para defender el segundo punto la elegida fue Leyre Romero. Su oponente, Veronika Erjavec, ya le había ganado este año y…no solo a ella, también a otras dos convocadas por España, la propia Kaitlin y Guiomar Maristany, hace sólo dos semanas. Y pronto demostró el porqué. Aunque Leyre tuvo sus opciones, Erjavec, con un tren superior e inferior muy potentes, dictó la gran mayoría de los puntos hasta llevarse el gato al agua. Eslovenia ponía el empate.

Punto de oro en dobles con jerarquía

Esta tarde se iba a definir quién pasaba a la fase final y el tercer punto se jugaría en el formato de dobles. Aliona Bolsova, que jugaba su último partido representando a España, saltaba a pista junto a Sara Sorribes, toda una experta en dobles. Lo hacían por cieto, por primera vez en su carrera. Eslovenia hacía un cambio de última hora e incluía a Erjavec junto a Nika Radišić, su mejor doblista.

El partido empezó con muchas dudas para nuestra pareja, con Radišić dominando la red y Aliona muy exigida en el fondo por Erjavec. Pero cuando parecía que el primer set iba a ser de las eslovenas, apareció la mejor versión de Sara, que empezó a decidir cada punto de todas las maneras: voleando en la red, cambiando alturas desde el fondo, o defendiendo con esa garra que la caracteriza. Poco a poco, la pareja española empezó a darle la vuelta al set tenística y emocionalmente. Aliona se vino arriba empujada por su compañera y remató el set con una volea a dos manos. En el segundo parcial, las españolas no hicieron si no hurgar en la herida hasta ganar el tercer punto. Era el 2-1 .

Quevedo desatada, y España a la final

Carla apostó para un punto decisivo de nuevo por Quevedo. La tenista de 20 años había ofrecido una buena versión en el primer punto y se sentía con confianza. Erjavec, la jugadora más utilizada por Eslovenia, sería su rival. Venía de ganarle fácilmente en su último encuentro, e iniciado el mismo, podíamos pensar que iba a ser de nuevo así.

Kaitlin perdió hasta dos veces seguidas su servicio y vio un amenazante marcador de 1-4, pero algo cambió a partir de ese momento. La jugadora canaria estaba defendiendo en exceso, como le pasara ante Zidansek en su primer partido, y empezó a añadir a sus golpes un puntito más de explosividad. Golpeando de arriba a abajo cuando podía y defendiendo cuando tocaba, fue arañando juegos hasta poner el empate y forzar el tie-break, donde se impuso por 7-4 asestando un mazazo durísimo a la eslovena que, desfondada por la acumulación de partidos y con la confianza por los suelos, nada pudo hacer ante una Kaitlin que no le dio oportunidad alguna. 7-6(4), 6-2 y España clasificaba por 3-1.

Una despedida soñada

La eliminatoria tuvo un feliz y emotivo final. Con un billete asegurado para Shenzhen, el trabajo estaba hecho y sólo quedaba celebrar. Pero no sólo el resultado, también la exitosa carrera de nuestra querida Aliona Bolsova, que afirmaba personalmente despedirse de la selección. Pondrá punto y final a su carrera en el WTA 125 de La Bisbal a finales de este mes. Enhorabuena a Aliona y enhorabuena a Carla por el resultado con este grupo de jugadoras. ¿Y si es la Billie Jean King Cup del pueblo?

Alcaraz disipa las dudas y derrota con contundencia a Bublik

Vuelve a dejar claro por qué es el vigente campeón de Montecarlo

Tras haber sembrado algunas cuestiones sobre su juego en el partido ante Etcheverry, el murciano ha vencido a Bublik en poco más de una hora para sellar su pase a las semifinales. El kazajo, que llegaba tras mostrar solidez en sus encuentros anteriores, no ha mostrado respuesta ante el dominio del español.

Ahora la vista está puesta en los dos grandes partidos en el Principado. Jannik Sinner, el gran aspirante a verdugo, ha hecho los deberes venciendo a Auger-Aliassime. Si ambos pasan sus pruebas en semifinales, podríamos estar ante una final que decidirá el número uno en Mónaco.

El dominio del español

Carlos comenzó verdaderamente inspirado, rompiendo el saque al kazajo en el primer juego del partido. Una de las mayores armas de Bublik era sin duda su servicio, que Alcaraz supo neutralizar desde el inicio. No obstante, Alex se recompuso rápidamente y devolvió el “break” al murciano. Lo que Bublik no sabía era el recital que iba a ofrecer Alcaraz al resto.

Desde el 3-2 que puso al kazajo por delante en la primera manga, Bublik no volvió a ganar ni un solo juego. Alcaraz rompió su servicio en dos ocasiones para cerrar la primera manga por 6-3 y cerró de manera contundente con un 6-0 final en la segunda. Fueron 10 juegos consecutivos del murciano, hasta cinco roturas seguidas ante uno de los mejores sacadores del circuito.

El recital de Alcaraz al resto

Los datos son reveladores: 31 puntos al resto del murciano, por los 16 de Bublik. En cada peloteo de media y larga duración, Alcaraz ejercía una presión inabarcable para el kazajo. ‘Sascha’ solo pudo ganar el 39% de los puntos con su primer saque, cuando su media se sitúa en un 76% este año. Bublik pudo únicamente hacer dos saques directos en todo el encuentro, cuando su media este año es de 10.

Asimismo, el español también practicó su mejor tenis al servicio, con un 68% de puntos ganados con su primer saque. Este nivel de presión al resto convierte al español en el rival a batir en esta gira de tierra batida. Son 16 los encuentros consecutivos que ha ganado sobre arcilla, y solo Holger Rune ha podido ganarle en esta superficie desde 2024.

Jannik Sinner, el aspirante

No obstante, si existe un hombre capaz de parar a Alcaraz, ese es Jannik Sinner. Con la sanción que le mantuvo 3 meses apartado de las pistas el pasado año, el italiano ha aprovechado para colocarse a menos de 1000 puntos del número 1. Ya ganó Indian Wells y Miami, y no parece aflojar el ritmo en Montecarlo. Son ya 20 las victorias consecutivas de Jannik en Másters 1000, que ha ganado 40 de los últimos 41 sets disputados en esta categoría.

Se medirá a Zverev en semifinales buscando un histórico pase a la final en el Principado. Si Alcaraz hace lo propio frente al ganador del Vacherot-De Miñaur, ambos astros se medirían este domingo en la pista Rainier III por el número 1 del ranking. Sería la mejor manera de finalizar este Masters 1000 de Montecarlo.

Sinner vence con autoridad y acecha el número 1

Suma y sigue a lo suyo el número dos

Si alguien pensaba que a Jannik Sinner le iba a pesar el cansancio tras el susto ante Tomas Machac, es que no suele prestar atención al circuito. El italiano suma su victoria consecutiva número 20 en Masters 1000, una cifra que solo habían alcanzado las leyendas del Big Three, y deja a Carlos Alcaraz sintiendo su aliento a escasos 240 puntos de distancia.

El italiano, que parece jugar con un joystick, ganó con una facilidad imponente a Félix Auger-Aliassime (6-3 y 6-4) en apenas una hora y media de juego preciso. No fue un partido, fue un mensaje: Sinner ya no solo golpea plano; ahora tira dejadas y se mueve por la tierra batida de Montecarlo como si fuese su casa (bueno, técnicamente vive allí).

El club de los 20: solo apto para algunos

Con este triunfo, Sinner ha cruzado una frontera que separa a los buenos de los inmortales. Ya son 20 victorias seguidas en torneos Masters 1000, igualando los registros de Novak Djokovic, Rafael Nadal y Roger Federer. El transalpino, que viene de reventar el 'Sunshine Double' en Indian Wells y Miami, tiene ahora entre ceja y ceja el récord histórico de 31 victorias del serbio. Su balance de 22-2 este año es, sencillamente, una locura.

Alcaraz, mira el retrovisor

La victoria no solo tiene valor estadístico. Sinner ha recortado la distancia con Carlos Alcaraz a 240 puntos. Si el italiano termina levantando el trofeo en el Principado, le arrebatará el número uno mundial al murciano, independientemente de lo que haga "Carlitos" en sus próximos duelos. El desempate por la cima del tenis está al rojo vivo, con ambos empatados actualmente en 66 semanas en lo más alto.

Zverev, la próxima víctima (o el último muro)

Este sábado, las semifinales nos regalarán un duelo de alto voltaje contra Alexander Zverev. El alemán tuvo que sudar la gota gorda para frenar al joven brasileño Joao Fonseca en casi tres horas, mientras Sinner ultimaba su preparación en el vestuario. Aunque el historial en tierra batida está empatado (1-1), el italiano le ha ganado al teutón las últimas siete veces que se han visto las caras.

¿Será Zverev capaz de frenar al "rodillo" de San Cándido o veremos a Sinner reclamando su corona el domingo? Lo que está claro es que, en este nivel de solidez, apostar contra el italiano es deporte de riesgo.

Zverev y Mónaco, una relación bisiesta que vuelve a activarse

Un partido que se le fue, pero volvió

El encuentro tuvo dos ritmos claros. En el primero, Zverev llevó el control sin excesos, aprovechando mejor los momentos y cerrando el set con oficio. Fonseca, más irregular, no terminó de asentarse, pero dejó señales de que el partido no estaba cerrado.

Y lo confirmó en el segundo set.

El brasileño cambió el tono sin cambiar demasiado el planteamiento. Subió el nivel en los intercambios y, sobre todo, encontró una versión mucho más precisa en el tie-break. Ahí fue claramente superior: solo cedió un punto, barriendo a Zverev y generando una inercia que parecía decantar el partido.

Pero no la sostuvo.

Fonseca no consolidó su mejor momento

Tras ese tie-break, el partido pedía continuidad. Fonseca la tuvo en la mano, pero no la aprovechó. Bajó un punto la intensidad, y cometió 15 errores forzados cuando el set definitivo apenas llevaba 5 puntos. Zverev, sin necesidad de cambiar radicalmente su juego, volvió a encontrar estabilidad.

El tercer set lo resolvió desde ahí. Más orden, menos errores y una lectura más clara de cuándo apretar a pesar de tener un porcentaje relativamente bajo en los primeros servicios. Zverev no dominó de forma constante, pero sí aprovechó las concesiones del rival en los momentos justos.

Semifinales otra vez, final pendiente

Con esta victoria, Zverev vuelve a meterse en semifinales en Mónaco. No es un territorio nuevo, pero sí una oportunidad repetida. El siguiente paso sigue siendo el mismo: alcanzar su primera final en el torneo, algo que todavía se le resiste.

Su rival será, de nuevo, Jannik Sinner, que ha ganado con contundencia y cierta comodidad a todo un Auger-Aliassime. Veremos como le va al alemán en este nuevo asalto ante el italiano.

Lectura final

No fue un partido de dominio claro, sino de gestión. Fonseca tuvo el momento más alto del encuentro, pero no lo alargó. Zverev, sin destacar en exceso, supo mantenerse y cerrar cuando el partido volvió a estar en equilibrio.

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